Muchos han sido los profesores que han pasado por nuestra larga vida de estudiante, desde los que probablemente no nos acordamos como pueden ser los de infantil, hasta los más recientes como los universitarios.
En esa larga lista ha habido toda clase de tipos de profesor como podía ser el estricto, el divertido, el enrollado, el que pasaba, el comprensivo,… toda una serie de personas que para bien o para mal han formado parte de nuestra vida y nos han ayudado a aprender a “su manera”.
Así mismo, esos diferentes tipos de profesores llevaban a la existencia de diferentes tipos de clase, como esas en las que no se oía ni una mosca y pobre del que se le cayera el lápiz al suelo; otras en las que del jaleo que había no te enterabas de absolutamente nada, u otras que eran muy entretenidas y con las que aprendías fácilmente.
Las cualidades que presenta un docente pueden ser muy variadas y la importancia de cada una de ellas difiere si se lo preguntas a una persona u a otra. Por ejemplo, en mi caso creo que entre las cualidades personales estarían la disposición para seguir aprendiendo y mejorando, buena actitud siendo positivo, ilusionando y motivando a los alumnos, ser paciente, cercano y saber hacerse respetar. Entre las cualidades profesionales cabría destacar sobre todo que tenga los conocimientos de la materia, al mismo tiempo que sepa transmitirlos a través de clases innovadoras, dinámicas, entretenidas, prácticas y adaptadas a las distintas edades del alumnado; la capacidad de evaluación de los alumnos de manera individualizada y objetiva así como la impartición de disciplina en el momento necesario para conseguir una figura cercana pero respetada. Por último entre las cualidades sociales y de comunicación estaría ser un buen orador, tener buena disposición para resolver cualquier duda o problema, fomentar la integración y participación, utilización de todos los recursos disponibles para el aprendizaje de los alumnos.
Como se puede ver poner en un listado cualidades que creemos importantes o imprescindibles es muy fácil, sin embargo lo difícil es llegar a conseguirlas y para ello hace falta esfuerzo, dedicación y sobre todo muchos años experiencia.
Por otra parte, los centros educativos también adquieren un peso importante a la hora de ayudar en el desarrollo de determinadas cualidades o en la aplicación de determinados modelos educativos, sin embargo es algo que escapa a nuestro control y a lo que habrá que adaptarse.
A lo largo de nuestra carrera como docentes nos encontraremos de todo, centros buenos o malos, compañeros mejores o peores, cursos tranquilos o revoltosos, alumnos de matrícula o de reformatorio. A pesar de ello hay que llegar a ser buenos docentes siempre desde el respeto, cualidad que quizá considere la más importante.
Que qué tipo de docente voy a ser?, pues en este momento no lo se, lo único que puedo saber es el tipo querría ser. Solamente el tiempo dirá en lo que finalmente me convierto.
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